El Sistema de Control de Unidades Penitenciarias participó de la entrega de diplomas en la cárcel de Devoto

El Organismo que preside el juez federal Gustavo M. Hornos busca proteger los derechos humanos de las personas privadas de la libertad

Convocado por los estudiantes del Centro Universitario Devoto como reconocimiento por el esfuerzo y el compromiso para garantizar el derecho a la educación en contextos de encierro, el Sistema Interinstitucional de Control de Cárceles participó de la entrega de diplomas a quienes culminaron sus estudios universitarios en el último año.

En esta oportunidad se entregaron por primera vez en 30 años más de 20 diplomas, principalmente correspondientes a las carreras de abogacía y administración.

El acto estuvo encabezado por las autoridades del Centro Universitario y por los alumnos del Programa UBA XXII. Concurrieron las familias de los estudiantes y números niños y niñas participaron de la jornada.

Por el Sistema concurrieron los jueces Gustavo M. Hornos y Vilma Bisceglia; el procurador penitenciario adjunto Ariel Cejas Meliare; Leandro Botta, de la Comisión de Cárceles, la secretaria del sistema, Lucía Gallagher, y el relator Nicolas Herbin. Además se encontraba presente la coordinadora del programa, Marta Laferriere, y profesores universitarios.

El Programa UBA XXII depende de la Secretaria de Asuntos Académicos de la Universidad de Buenos Aires, dicta carreras de grado y cursos presenciales (actividades de extensión) en establecimientos del Servicio Penitenciario Federal. Tiene por finalidad garantizar el acceso a la formación universitaria curricular y extracurricular de personas que se encuentran privadas de su libertad.

Con el fin de garantizar el derecho a la educación en contextos de encierro, este año el Sistema puso especial atención y solicitó a las autoridades que se arbitren todos los medios necesarios para asegurar condiciones de trabajo dignas y seguras para todos los maestros y profesores que dictan clases en los establecimientos penitenciarios, en particular en la cárcel de Devoto. Incluso se realizaron distintos monitoreos en los que se formularon señalamientos especialmente en relación a la continuidad de los programas de educación y a la importancia del espacio educativo para la pacificacion del espacio carcelario -que es pacificar la sociedad- y la reinserción al medio libre.

Por entonces, las autoridades se comprometieron a asegurar la continuidad de los programas y a colaborar para que el derecho a estudiar se haga extensivo a la mayor cantidad de personas privadas de su libertad en la Unidad de Devoto.

De este modo, el Sistema reafirma su compromiso con los derechos humanos de las personas privadas de la libertad y en particular el derecho al acceso a la educación.

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