La Mesa de Entradas de la Corte asegura que: “Lo que ingresa en el día, se despacha en el día”

El área que gestiona el ingreso, la distribución y la asignación de todos los expedientes, recursos y escritos que llegan a la Corte encara el desafío de simplificar procesos y optimizar tareas para contribuir a la celeridad y la eficiencia

En 2018, la Mesa de Entradas judicial de la Corte Suprema recibió un promedio de 450 expedientes diarios, de los cuales aproximadamente 300 correspondieron al fuero previsional. Si bien esta cifra fue excepcional —en razón de reclamos masivos basados en temas de trascendencia pública—, la oficina advierte mes a mes un notorio crecimiento de causas que llegan a la instancia del Máximo Tribunal de la República.

La Mesa de Entradas funciona en la planta baja del Palacio de Justicia, bajo la dirección general de la abogada María Eugenia Slaibe, designada por concurso en 2015. Su equipo lo integran empleados y funcionarios distribuidos en diversos sectores, división que tiene como objetivo optimizar los circuitos y gestiones. Entre esos organismos se encuentra la Ujiería del Tribunal: una histórica oficina encargada de efectuar las notificaciones, ya sea presenciales (cédulas papel) o electrónicas, ordenadas judicialmente.

En los últimos años, la Mesa de Entradas encaró un proceso de mejoras y cambios tendientes a reducir tiempos, simplificar gestiones y optimizar los circuitos, con el objetivo de revalorizar el servicio que presta y fomentar la transparencia y la eficiencia de su labor. Su trabajo abarca toda la vida del expediente en el ámbito de la Corte: es la que recepciona todos los recursos, escritos y expedientes que llegan, interviene en diversos procesos intermedios mientras el expediente circula en el Tribunal y, con posterioridad al dictado de la sentencia, gestiona las notificaciones, el cobro o la ejecución del depósito y, eventualmente, las devoluciones o los archivos de expedientes.

La atención al público es incesante: de 7.30 a 13.30 decenas de abogados llegan con sus recursos de queja y presentaciones en mano. En paralelo arriban —de diversos tribunales y reparticiones públicas— pedidos de informes, oficios, expedientes principales requeridos, cartas y recursos extraordinarios concedidos o elevados por las Cámaras o tribunales superiores de provincias.

En todos los casos, la premisa —afirma Slaibe— es la misma: “Todo lo que entra en el día, se ingresa y distribuye en el día”. Es decir: se registra, se asigna y se carga en el sistema informático para darle curso al trámite con la mayor celeridad posible. En el transcurso de la jornada cada expediente es encarpetado, anillado y colocado en su correspondiente pila de despacho. Así, a primera hora de la mañana siguiente (o incluso antes, en caso de urgencia), lo recibirá la Secretaría de la Corte a la cual fue girado en función de su temática o materia jurídica.

Intermediaria en cada eslabón

El ida y vuelta es constante. Durante toda la jornada laboral, la Mesa de Entradas recibe despachos de las secretarías dirigidos a diferentes organismos, tribunales y dependencias, para el trámite pertinente; confecciona los oficios solicitados y los diligencia vía electrónica o en papel; prepara el correo para los envíos no cercanos; remite y entrega expedientes. Se trata de un circuito sin interrupciones.

“Mientras el expediente está en la Corte, todo pasa por acá. Hacemos lo imposible para que se ingrese en el día, sin retrasos”, agrega la funcionaria. Para alcanzar ese objetivo, el personal se distribuye en turnos que llegan hasta las 19.30. Al menos un ujier permanece de guardia hasta ese horario, por si surge alguna notificación urgente que efectuar.

El circuito se cierra cuando un expediente termina su trámite y se dicta sentencia. El día posterior a cada acuerdo de ministros, la totalidad de los fallos y resoluciones allí dictados se remiten a la Mesa de Entradas a fin de incorporar la sentencia (previamente protocolizada por el sector de Copias y Confrontaciones del tribunal) a cada expediente, foliarlo y girarlo a la Ujiería para notificar.

Actualmente, dicha oficina recibe alrededor de 1200 expedientes adicionales por semana para notificar, en razón del volumen extraordinario de ingresos que caracterizó al año 2018, que se suman al caudal promedio de 200 sentencias semanales, cédulas papel de la administración general y las numerosas providencias diarias que remiten las secretarías.

Los ujieres, habilitados para salir a diligenciar una cédula en papel, mantienen dicha atribución, aunque también se los capacitó en el uso del sistema informático ya que hoy en día casi el 90% de las notificaciones son por vía electrónica.

El desafío, concluye la directora, pasa por seguir acortando plazos y optimizando las tareas a cargo de su equipo; alentar y acompañar el desarrollo de la digitalización del expediente judicial; simplificar circuitos y procesos y, sobre todo, desburocratizar gestiones. “Al tener contacto directo con el litigante, percibimos de primera mano la preocupación permanente en torno a los tiempos y la demanda de celeridad y oportuna respuesta”, sostiene.

Related posts

Leave a Comment